El número cinco.


Si nos fijamos un poco más detenidamente de lo habitual, observaremos que la presencia del número cinco en la Naturaleza, es una costante. No sólo entre los animales, sino en las plantas y por supuesto en el ser humano. Es decir, consideraciones aritméticas aparte, se podría decir que es Natural.
Desde muy antiguo hay personas que han reparado en esto y junto a otros números , han establecido unos Principios y las afinidades correspondientes. Estudiosos como Papus, escribieron exahustivamente sobre la llamada Numerología, pero sin pretender profundizar en ello, podemos darnos cuenta de que el cinco, es la representación de un pentágono (del que curiosamente para su trazado inscrito en el círculo, se descubre el sector aúreo o número de las proporciones). También representa al Pentagrama, o estrella de cinco puntas. Incluso la representación musical de las notas, se llama así y hace que éstas, según la posición que tomen en él, tengan un valor (tono), mayor o menor y aquí surge otra analogía entre el sentido oculto del Pentagrama y la música -de las esferas, o perfecta armonía-, pero volviendo al Pentagrama como estrella, al ser cinco sus puntas, es impar y puede apoyarse en dos de ellas sobre una linea imaginaria -Tierra- y representaría la función positiva del hombre, siendo las tres puntas superiores la analogía de los brazos y la cabeza, apoyada sobre las otras dos, en las que podríamos ver las piernas o extremidades inferiores. En esta posición, sería la representación de lo natural -Bien-, o boca abajo, que sería lo contrario, es decir la representación de lo malo o contradictorio. Por tanto, bajo la libertad de elección del ser humano, éste se podría posicionar de una manera u otra.
Con la brevedad que requiere este escrito, bástenos saber, que el cinco representa una dualidad y al ser impar, es un número vivo que puede variar siendo el dominador de los bajos instintos o bien su representación si cambia de postura. Es por tanto según el gnosticismo, o bien la estrella resplandeciente dirigiéndose al bien absoluto, o la noche que por su oscuridad nos sepultará en el mal. Cabalísticamente se ha querido ver en el cinco el cuatro más el uno, es decir los cuatro elemntos conocidos: Tierra, Fuego, Aire y Agua, dominados por el Uno, o el pincipio de la vida...
También y si nos detenemos en la mano del hombre, cuatro dedos más uno. Éste siendo el que complementa a los otros, que sin él no sirven para casi nada...
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2 comentarios:

Princesa115 dijo...

No puedo darte un cinco en este caso, por ello te doy un diez...por dejarme aprender determinadas cosas que son interesantes.

Un saludo

Jaclo dijo...

Muchas gracias por la nota.
Un saludo