Romero Murube.


En el pasado mes de noviembre, concretamente en su día 15, se cumplieron 40 años de la desaparición de uno de los poetas, autor de los más sensibles versos de la llamada generación del 27. Me refiero a Joaquín Romero Murube.
Hablar de su adscripción política puede venir a colación, si se considera la grandeza de su espíritu así como su valentía, para hablar en una España de la postguerra -perteneciendo al sector que la ganó- de García Lorca o de Miguel Hernández, pero nó, comentaré aquí solamente su finura poética y su actualidad en muchas de sus expresiones y hallazgos literarios.
Son innumerables sus obras: "Prosarios", "Sombra Apasionada", "Siete Romances" con una clarísima influencia lorquiana, "Canción del Amante andaluz", la genial "Kasida del olvido" o "Tierra y Canción". También en prosa: "La tristeza del Conde Laurel" "Pueblo lejano" o "Ya es tarde". Pero donde a mi juicio, sus palabras rezuman pensamientos que se transforman en imágenes poéticas más facilmente es en "Los cielos que perdimos" o "Sevilla en los labios".
Joaquín Romero Murube, como Conservador de los Reales Alcázares de Sevilla durante una época de su vida, tuvo la dicha que pocas personas han logrado: Poder vivir allí. ¿Es imaginable para un poeta, poder pasear en silencio y abstraido en sus pensamientos por los mismos lugares donde paseó el rey Al-Mutamid, también poeta? Hay precisamente en su Kasida a este rey, unos versos que dicen:
...." En tu profunda clausura busco silencio y abrigo.
Estoy cansado,,,¡Dejadme!
Cansado de amor y vinos..."

Quizá pueda haber un paralelo con otros de Manuel Machado:

..."Mi ilusión es tenderme, sin ilusión ninguna...
de cuando en cuando, un beso y un nombre de mujer..."

O con los de su hermano Antonio:

..."Soy de la raza mora, vieja amiga del sol,
que todo lo ganaron y todo lo perdieron,
tengo el alma de nardo del árabe español..."

Fatalismo, cansancio, dejadez...¿Quien sabe? La poesía que se hace al contemplar la belleza y a veces no poder hacer nada, porque quizá si se hace algo, se rompa el encanto...

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Sirena de invierno.

En la piscina de agua
climatizada,
se deslizaba con elegancia
una sirena.

No sabría decir
ni enumerar siquiera
en orden de preferencia
lo que de ella me hechizaba...

Quizá sus movimientos
acordes,
o sus ojos rientes en la mirada,
o tal vez el brillo irisado de su cola
entrevista bajo el agua,
agrandado sus fulgores
por el neón de las lámparas...

Pero, al salir del agua,
¡oh, que cambio...
era más aún su belleza,
pero no era una sirena,
era humana...!

Y yo que creí haber visto su cola,
ví que era una imagen más
en mi imaginación formada...

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Reciclaje.

El abuelo caminaba con su nieto en aquella tarde tibia del otoño. Hace ya algún tiempo, le había hecho al niño, la promesa de llevarlo a pasear al campo. Hoy, era el día que por fín, habían podido cumplirse todas y cada una de las condiciones; a saber: Que aquél, no tuviera clase, que fuera un soleado día sin posible peligro de constiparse, que el abuelo estuviera también sin otras ocupaciones -pues desde que se jubiló- le llovían éstas y el tan deseado permiso del padre de la criatura, que pensaba con una cierta parte de razón, que el abuelo le daba al niño más caprichos de los convenientes.
Nieto y abuelo, abuelo y nieto, tomaron el ya vetusto coche del mayor de ambos y salieron al campo. Llegaron a las cercanías de la ciudad romana de Itálica y aparcando en un amplio campo que en la actualidad esperaba permisos municipales para construir, sacaron del portamaletas la obra a la que habían consagrado varias horas de sus vidas respectivas: Una cometa.
Previamente a este instante, habían preparado un esqueleto, cortando estrechas tiras de caña de bambú que fueron unidas con papel de seda de distintos colores, pegados con una pasta de cola casera, hecha con harina y agua puesta a hervir. Luego, el ensamblaje y la colocación de una larga cola tras enlazar un atado en determinado ángulo a un ovillo largo de cuerda fina, para que el viento al incidir sobre el plano de la cometa, la hiciera remontarse y volar...
Trás varios intentos, el viento no estaba en su mejor momento y cansados de intentarlo, decidieron posponerlo para otro día. Entonces, el nieto llamado Ramón, le propuso al abuelo:
-Abuelo, ¿por qué no juegas conmigo a los marcianitos en mi maquinita?
-¿Y como se juega a eso? -respondió el abuelo.
El niño, sacó del bolsillo del pantalón, una especie de cajita plana blanca, que abrió y al instante una pantalla se iluminó en colores, mostrando una serie de aviones, platillos volantes, y otras máquinas, que pasaban a distintas alturas de la pantalla, mientras que al presionar desde unos pequeños botones, salían hacia la parte superior como unos disparos que a veces chocaban con las máquinas voladoras y otras nó, produciendo al tiempo, pequeños chasquidos que se diferenciaban si habían hecho blanco o nó. El abuelo, miraba y no acababa de comprender que aquello pudiera producirse con esa sensación de realidad. Él recordaba de su niñez y primera juventud, haber jugado a "los barcos", que consistía en situar varios barcos en papel cuadriculado y otros tantos, el otro jugador o compañero y mediante disparos alternativos de uno y otro, dirigidos a una casilla identificada por un número y una letra, tratar de hundir la escuadra del otro jugador...Ahora, era todo más dinámico, más fácil, incluso más alegre al tener colores. Quizá lo único que le faltaba era sentir los gritos de los muertos en combate, pero quizá también pronto se llegara a esto...
Sacando un pañuelo del bolsillo, limpió los cristales de sus gafas y simplemente comentó:
-Ramoncito, déjame un poco esa máquina, que voy a intentarlo. Hay que reciclarse...
A lo que constestó el niño:
-Abuelo, tú no necesitas eso. Tú estás ya reciclado...
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Diferencia.

A veces, cuando se escribe
sobre ideas no definidas,
quizá tan sólo ensoñaciones
o incluso deseadas vivencias,
sin correspondencia alguna
con la vida real
y la solución incierta,
se corre el peligro cierto
de que la idea proyectada
y escrita en tus letras,
llegue a la diana con otra imagen
que no es la que piensa
quien lee...
Y de ahí, la que yo llamo
diferencia.

Y a veces quien lee, hasta encuentra
cosas de las que quien escribió,
ni cayó en la cuenta...

En casi todas las ocasiones,
aclararlo,
no arreglando nada,
no merece la pena...

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Zaida.

Hay nombres que suenan al pronunciarse con una vibración, que te hacen pensar que quien lo llevó, tendría una personalidad especial. En la persona que pienso ahora, era una princesa musulmana que vivió en el siglo XI. Pudo haber sido la madre del rey de Castilla, si su hijo, siendo niño aún, no hubiera muerto en la batalla de los siete condes en Uclés.
Pero vayamos algo más despacio en este breve recuerdo. La época; turbulenta como pocas. Frente a los reyes de las Taifas que habían quedado tras la desmembración del Califato, se erguía cada vez más fuerte la figura del rey de León y Castilla, Alfonso VI. Este campeón que unificó los reinos tras la desdichada decisión de su padre de dividir lo que ya estaba unido, a fín de que todos sus hijos fueran reyes de algo. Poco a poco y tras guerrear con sus hermanos, logra unir de nuevo bajo su cetro, un reino que avanza contra los musulmanes. Es la época en que un joven noble, le exige un juramento en Burgos sobre su inocencia en el asesinato de su hermano Sancho. El caballero: Rodrígo Díaz de la villa de Vivar. Este joven, es después enviado a la corte de Al-Mutamid -el rey Poeta de Sevilla-, para cobrar tributos de vasallaje en nombre de Alfonso VI y estando allí, auxilia a éste contra unos musulmanes de Granada que unidos al entonces Conde de Barcelona y otros nobles aragoneses, atacan a Al-Mutamid, venciéndolos en las cercanías de Cabra, a cuyo regreso victorioso, ya le llamarán Sidi.
Pero no siempre, será así y la mudanza, de esos tiempos revueltos, llegará al Cid, a Al-Mutamid, a un hijo de éste -Al Mamún-, gobernador de Córdoba, donde es asesinado y a su esposa Zaida, que ante la incertidumbre, se refugia con sus hijos en Toledo, lugar en que es acogida por el rey Alfonso VI, antiguo amigo de Al-Mamún y de su padre Al-Mutamid. El rey Alfonso VI, de unos cincuenta años, casado ya en varias ocasiones, queda deslumbrado por la juventud, belleza y cultura de la princesa viuda musulmana de unos veinticinco años, con la que inicia una relación que no terminará hasta el fallecimiento del rey en el año 1109.
Fruto de esta relación, hacia el año 1094, nacerá el único hijo varón que tuvo el rey de todas sus esposas y relaciones -que fueron numerosas: Inés de Aquitania, Constanza de Borgoña, Berta de Borgoña, Beatriz...- por lo que se le considera al príncipe, heredero desde el primer momento a la Corona. Su madre Zaida, abraza el cristianismo con el nombre de Isabel. Unos autores dicen que contrajo matrimonio con el Rey y otros dicen que nó. Lo cierto es que el príncipe llamado Sancho Alfónsez llamado a reinar, muere luchando valerosamente a pesar de su juventud contra los Almorávides de Yusuf Ibn Tafchin en Uclés en el año 1108. Un año después, muere su padre el rey. Zaida-Isabel, Alfonso VI y Sancho Alfónsez, están enterrados en el Monasterio de Sahagún.
El rey poeta Al-Mutamid, que había llamado en su auxilio contra el poder cada vez más oprimente de Alfonso VI a los Almorávides, es derrocado por estos y enviado junto a sus hijas y esposa -Itimad-, al destierro de Agmat, donde muere. El llamado Sidi, hará numerosos hechos importantes, conquistando Valencia aunque después morirá en ella y el ir y venir de personas, batallas, traiciones, alianzas y pactos, seguirá en esos tiempos en los que Zaida, la inicialmente esposa de un gobernador-rey musulmán, estuvo a punto de ser la madre de un rey de Castilla y León...
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A-400M

Tal como se encabeza, puede que no todos los que leen este escrito, sepan a bote pronto lo que significa. Estas siglas, representan la ilusión compartida por un proyecto común europeo, para la construcción conjunta de un enorme avión de transporte, avión del que una parte se ha construido y se seguirá haciendo en Sevilla.
Sevilla, ha tenido siempre una gran tradición aeronáutica, puesta de manifiesto desde que se inició la carrera de "los menos pesados que el aire" como los globos y dirigibles o "los más pesados que el aire". Obviamente, a pesar de que hay fotos de archivo en que el Graff Zeppelin surca los aires de la ciudad, la batalla fue ganada por los llamados entonces aeroplanos y aquí entran fabricados de la antigua empresa La Hispano Aviación o Construcciones Aeronaúticas, cuyos aparatos CASA, circulan por el mundo entero.
Son incontables las personas que han dedicado su vida a volar y el Campo de Aviación de Tablada, llamado después Base, fué escenario de numerosas proezas como la del "Jesús del Gran Poder" o del "Plús Ultra", en las que las alas batieron records históricos.
Ayer, casi tocando la festividad de la Virgen de Loreto, Patrona del Arma de Aviación, surcó en pruebas el aire de Sevilla, un gigante, el denominado A-400B. Su Majestad el Rey, don Juan Carlos, estuvo presente entre otras personalidades en estas pruebas que fueron un éxito. Desde aquí, mi enhorabuena a todos los que han participado de este grandioso proyecto.
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Ocaso.

Un hombre en su soledad,
dormía sentado en una butaca
azul,
junto a la orilla del mar.

Las olas iban y venían,
rompiendo suaves
con el murmullo plácido
de su eterno retornar

Y pensé entonces
que se habría dormido
en una huida de su diario,
abriendo la puerta a soñar...

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