Y llegó diciembre...

Y llegó diciembre...
Pero no es diciembre el que llega.
Nosotros hemos llegado a él.
Nos caen en cascada:
Navidades, alegría forzada,
celebraciones, situaciones ficticias,
luces de colores, iluminación,
bullicio, grandes almacenes, árboles,
guirnaldas, Papá Noël, Santa Claus,
el ingenuo Belén...
Quizá lo más grato de todo
sea la sonrisa inocente de un niño,
que en su inocencia/ignorancia
se deslumbra ante la falta de medida
que le resulta incomprensible...
Pero, a pesar de todo,
un año más hemos llegado a diciembre
y por fín el frío ambiente,
nos trae también el grato calor en las manos
de las humildes castañas asadas...

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4 comentarios:

Sonia Schmorantz dijo...

Os anos desencanta-nos de algumas coisas, talvez as perdas fazem algumas festas perder o sabor que antigamente tinham...para viver o natal sem artificialismos ou simples consumismo é preciso vestir este espírito de novidade que encontramos nos olhos das crianças!
um abraço

Maribel dijo...

Qué estampa más perfecta de diciembre y su significado, o su no significado, depende como lo miremos. Menos mal que siempre nos quedará la sonrisa de un niño.
Saludos.

Jaclo dijo...

Cierto, Sonia. La sonrisa de un niño, siempre será un aliciente para volver a ilusionarse, siquiera para que él, mantenga viva la esperanza...
Saludos.

Jaclo dijo...

...Y las castañas, Maribel...
Saludos