La jara...


Y de pronto, sin esperarlo
en un trozo de tierra,
fértil
entre dos recodos del camino
inhóspito,
encuentras un pequeño prado
en el que unas flores blancas
matizan el verde que ha propiciado
la lluvia...
Y te acercas y con alegría contemplas
los recuerdos casi llegados
de la noche de los tiempos,
porque lo que ves,
son las flores de la jara...
Con su fuerte aroma de campo,
con el oleoso ungüento
de sus tallos leñosos
que hechos troncos por el tiempo
se usaban en los hornos de pan
antes de utilizar en ellos
la electricidad o el gasóleo...
Y ese aroma del recuerdo,
te trae otros
tanto tiempo adormecidos,
como perdidos
en las madrugadas
de los pueblos desiertos...

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4 comentarios:

Mercedes Ridocci dijo...

Me gusta el poema. Los recuerdos son nuestra historia, los recuerdos hacen que no nos olvidemos de quien somos, son nuestra identidad.
Un abrazo

Jaclo dijo...

Gracias Mercedes. Indudablemente, los recuerdos te permiten vivir varias veces en distintos tiempos otros ya idos.
Saludos.

Princesa.triste.115 dijo...

Esos recuerdos, esas historias vividas e incrustadas en nuestras mentes.
Precioso poema.
Sigo tu blog
Un saludo

Jaclo dijo...

Gracias por tu seguimiento y por tus palabras sobre mi escrito.
Saludos.