Encanto y misterio.


En la madrugada, una calle
y las ventanas del viejo palacio,
protegidas por las rejas forjadas
hace siglos.

Aún está fresco en ellas
el recuerdo de una mujer,
que el amor hacía bella,
quizá sin serlo, pero...

En la madrugada, en esas horas brujas
en las que hasta la luna
en vez de una parecen varias,
casi se sienten los pasos un año más,
al llegar noviembre,
de don Juan Tenorio.
Porque en Sevilla, al pasar el tiempo,
las leyendas se hacen clásicas
y bajo las luces amarillentas
en la madrugada,
las ideas cobran vida
y los sentimientos tienen alma...

¿Se comprende ahora, que esté seguro
de ver a una dama enamorada,
mirando hacia la calle como esperando,
algo que no sabe qué es,
pero que la tiene nerviosa
y también ilusionada?

¡Ay, la calle de Sevilla, bajo su luz
amarillenta en la madrugada...!

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6 comentarios:

Sonia Schmorantz dijo...

Estas antigas ruas e suas recordações amareladas como suas lâmpadas...
Um abraço, ótimo final de semana

Jaclo dijo...

Buenos días, Sonia:
Gracias por tu presencia siempre grata.
Saludos

Maribel dijo...

Buena combinación, como siempre, de fotografía y palabras. Esas leyendas en Sevilla cobran vida, ya me imagino lo que debe ser pasar por una calle sevillana cargada de historia en una madrugada cualquiera.
Saludos.

Jaclo dijo...

Gracias por tu visita, Maribel.
En efecto; leyendas, poesía, imaginación y respirar con los ojos bien abiertos para que no se escape ni el aire siquiera...
Saludos

parkerazul dijo...

Difiero en una cosa "el amor hacía bella, quizá sin serlo". No, el amor la hace bella. El amor nos hace bellos a todos.
Los ojos de quien nos ama nos hace bellos.
Y el misterio sevillano también es hermoso y bello. Sin duda, igual de tajante que en lo anterior.
Otra vez, precioso. Me gusta lo que enseñas.
Gracias.

Jaclo dijo...

Buenas noches, Parkerazul:
Acepto tu observación, si bien te explico el sentido que le he querido dar. Al escribir "hacía", indicaba que fue en un tiempo pasado, no en el presente. Por lo demás no es exactamente así. Pienso que amar no es magnificar, sino aceptar tal cual es el otro. Gracias por tu visita y...Saludos